
actual en el desarrollo y convergencia de plataformas web interactivas posibilita un entorno de
trabajo colaborativo para la construcción social del conocimiento.
Para García, Reyes y Godínez (2017) los estudiantes deberán transitar en un entorno de basta
información, donde deberán ser capaces de analizar, tomar decisiones y dominar nuevos
ámbitos del conocimiento en una sociedad cada vez más tecnológica, lo que concuerda con lo
afirmado por Garcés et al (2016) al señalar que es necesario reconocer que las demandas
actuales de la educación superior a la renovación e innovación curricular que se está gestando
a nivel mundial no solo incluye la introducción de las TIC como un medio de enseñanza, sino
que estimula un cambio organizativo, metodológico que debe apostar por la integración de
estas al proceso de enseñanza-aprendizaje. Es necesario considerar también la situación de
docentes y estudiantes tal como lo afirma Arancibia et al (2017) al señalar la existencia de
profesores que en su mayoría valoran positivamente la tecnología, pero que, en una importante
proporción, no la usa, lo que guarda relación con lo señalado por Ríos (2015) al indicar que la
deserción de muchos jóvenes en la modalidad a distancia, responde entre otros factores, a la
falta de dominio y de habilidades tecnológicas, de infraestructura tecnológica en las
plataformas virtuales e incluso por la falta para acceder de forma constante a internet o a una
computadora, y lo afirmado por Aguirre (2017) al indicar que los docentes coinciden en señalar
que aún se necesita capacitación en torno a uso educativo de las TIC, pues el mundo de las
organizaciones desde hace tiempo se desenvuelve en un entorno virtual.
En relación a la gestión tecnológica Hernández et al (2017) asegura que existen deficiencias en
la gestión de innovación tecnológica presentes en las universidades lo que concuerda con lo
señalado por Aguirre (2017) al señalar la falta de una cultura colaborativa en el trabajo entre
docentes y estudiantes en el ámbito educativo y la necesidad de un cambio de la mentalidad en
la forma de concebir el proceso de aprendizaje que conduce a que un elevado porcentaje de
docentes que no utilizan la tecnología para el proceso formativo, ni para organizar sus
investigaciones.
En cuanto a la educación a distancia Díaz y Canales (2011) afirmaron que el sistema a distancia
es una modalidad innovadora que propicia la formación de profesionales con habilidades,
destrezas y conocimientos necesarios para desempeñarse con éxito en los diferentes ámbitos
de la vida, empero, este sistema requiere más que tecnología, es eminente que la calidez,
confianza y profesionalismo que pueda transmitir un tutor, serán trascendentales en la vida del
estudiante del siglo XXI., lo que se relaciona con lo señalado por Paredes (2018) al asegurar
que el empleo de plataformas educativas virtuales es para todos los docentes de las diferentes
modalidades, tanto presencial, semi-presencial y a distancia, ya que es una ayuda para la
gestión del conocimiento y con Rodríguez (2011) al indicar que en la educación superior es
poco probable que se mejore la enseñanza y el aprendizaje de los estudiantes simplemente por
la aplicación de una nueva tecnología. Sin embargo, se puede mejorar cuando las innovaciones
tienen en cuenta no sólo las características de la tecnología sino también el diseño pedagógico,
el contexto en el que el aprendizaje tiene lugar, las características de los estudiantes, su
experiencia previa y la familiaridad con las tecnologías involucradas.