
construir y defender la idea y práctica de una ciudadanía mundial enraizada en una redefinición del bien
común y del interés general planetario. La tarea esta en asumir una nueva responsabilidad frente al
futuro inmediato de nuestro mundo y de la Humanidad para lograr la Paz. Alonso (2004) en
“Adquisición de actitudes de responsabilidad social a través de un programa de promoción de
voluntariado”, presentada al Programa de Filosofía de la Universidad de Aragón, indica que las
actitudes de responsabilidad social de los alumnos del grupo control no han variado significativamente
con el paso del tiempo. Los alumnos del grupo experimental han tenido una mejoría significativa en los
descriptores de conciencia social y responsabilidad. En general, las chicas mejoran ligeramente en todos
los descriptores y de modo significativo en conciencia social y cooperación. Las chicas han respondido
mejor al programa que los chicos. Del mismo modo, se puede afirmar que el trabajo coordinado de
educadores y voluntarios sociales puede aumentar en los alumnos el sentido de la responsabilidad
social. Alonso (1999) en su estudio “Anclaje social del racismo: la cuestión de la intervención”,
presentada a la Universidad de Valencia, señala que la existencia de factores sociales y culturales del
racismo y xenofobia, los mismos que son parte de la cotidianeidad de los estudiantes universitarios, en
donde se puede identificar elementos que podían facilitar un anclaje social del racismo y la xenofobia
en el diseño de una posible intervención. La toma de conciencia del estudiante le hace tomar posición
acerca del conflicto socio-emocional y sus posibles consecuencias, con lo que puede contribuir a la
reducción de los índices de este problema. Armijo (2004) en su importante trabajo “La construcción
de la identidad nacional desde el discurso de género en la historiografía conservadora chilena”,
Universidad de Chile, afirma que cada vez que se intenta reconstruir temáticamente la idea de la
identidad resulta claro que, desde cualquier disciplina científica social, hay consenso respecto de la
centralidad del argumento que afirma que la configuración de la identidad surge de la experiencia del
hombre en sociedad, de la búsqueda de reconocimiento del sujeto en su entorno, en los que considera
que son iguales a él y con quienes colectivamente va construyendo significaciones sociales o
imaginarios que van creando y recreando la producción nuevos sentimientos. De esta manera, ese
individuo, conjuntamente con quienes percibe como iguales, va conformando un ‘nosotros’, es decir,
una ‘identidad colectiva’ que remite a una forma plural de ser “el mismo”, una serie de individuos que
son un mismo sujeto. Pero también en la construcción de la identidad nacional prevalecen y se
superponen diversas formaciones de simetría / asimetría simbólica que facilitan su caracterización y
definición. Por ejemplo, uno de estos cruces transversales en la construcción de la identidad nacional
es aquel que se realiza a partir del género. En efecto, el género permite releer aquellas significaciones,
contenidos y prácticas de lo nacional desde las definiciones de las diferencias sexuales. Así el vínculo
entre la nación y el género quedará establecido una vez que se construya las valoraciones de la
definición de lo femenino y lo masculino que cada cultura nacional posea. Y precisamente, ésta logra
constituirse en un espacio por excelencia, donde los sujetos pueden aprehender las significaciones e
imaginarios sobre el género como algo normal y evidente para sí.
Se apoyó el estudio en las teorías científicas: a). Teoría de prejuicios sociales; La teoría de los prejuicios
sociales interesa no sólo por su objeto específico sino también porque en ella – al igual que en el ámbito
de la sociología criminal – se ha llevado a cabo una colaboración asombrosa entre la sociología, la
psicología social y la psicología, con participación especial del psicoanálisis, y entre los
correspondientes especialistas. Todo ello no ha de extrañarnos demasiado si se piensa que el fenómeno
de los prejuicios sociales presenta no sólo un aspecto sociológico sino que también tiene que ver con
una cierta estructura de la personalidad y está sometido a ciertas leyes de formación del juicio en el
grupo. (Heintz, 1968). Pronto se vio, sin embargo, que en esta materia toda forma monocausal de
reflexión es completamente insuficiente y que el análisis que se limite a un aspecto único no se acerca
lo bastante al fenómeno para poder deducir conclusiones prácticas de los conocimientos adquiridos.